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jueves, 5 de julio de 2012

La Hamaca, El mueble tradicional de Latinoamérica.

Para tener una idea de la importancia histórica y cultural de la hamaca en Latinoamérica se hace necesario rastrear en los pueblos indígenas el uso de tan particular mueble, desafortunadamente los registros que nos llegan hasta nuestros días fueron escritos por los españoles después de la invasión a las tierras americanas.





Caribe descansando en su Hamaca y otros asando sus alimentos. Dibujo de la época.


En el diario de Colon con fecha del 17 de Octubre de 1492 se encuentra la primera descripción de un europeo sobre el modo de vida y las casas de los nativos, "eran de dentro muy barridas y limpias, y sus camas y paramentos de cosas que son como redes de algodón." Estas redes a las que se refiere son las Hamacas de los Tainos que habitaban las Antillas, Las Bahamas, la Costa de Florida y en algunas islas del mar Caribe. Los Tainos fue un pueblo procedente de América del Sur, su lengua era el Taino que hace parte de la familia lingüística Arawak. Probablemente cuando salieron de la desembocadura del rio Orinoco hacia las islas caribeñas no se preocupaban por donde dormirían pues ya llevaban una buena hamaca en sus canoas, dicho sea de paso que estas dos palabras, Hamaca y canoa, fueron las primeras en ser reconocidas por la Real Academia de la lengua Española, aunque los indios nunca necesitaron de dicho reconocimiento para recorrer los ríos y mares y menos para descansar bajo la sombra.




Desde los primeros viajes de regreso a España los conquistadores llevaron hamacas como parte del botín, las cuales fueron apreciadas por los europeos como un gran invento de los indios. Fray Bartolomé de Las Casas fue uno de los primeros entusiastas y describe como durmiendo en diagonal mejora el descanso en la hamaca, además afirma que "quien usa dormir en ellas cosa es descansada", que "son muy limpias" y que en el verano europeo "serían harto estimadas", esto último se ha hecho realidad, en países como Alemania y España las hamacas son valoradas por su calidad tradicional y como artículo de descanso y ocio, y si queda alguna duda de la aceptación de este mueble en Europa basta con ver en un parque público de Viena rodeado de museos una casa publica de hamacas, una estructura en madera y acero de cinco pisos sin paredes, donde el veraneante puede disfrutar de una hamaca, un buen libro y una increíble vista.



La hamaca invadió rápidamente diferentes espacios en todo el mundo, la Marina Real Britanica la incorporo entre la dotación regular, al igual que miles de marineros, pues la hamaca contrarresta con su movimiento pendular al del barco, permitiendo que los tripulantes descansen incluso en medio de la tormenta. “El descubrimiento de la hamaca modificó para siempre la condiciones de vida durante la navegación porque a partir de ese momento, los marineros dormían suspendidos en el aire, seguramente maravillados al ver cómo un invento sencillo les resolvía un enorme problema”(REVISTA MÉDICA DEL INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL, Volumen 35 Numero 4/ Revista Medica. Instituto Mexicano del Seguro Social)



Actualmente se producen hamacas en la mayoría de países de centro y sur América, las hamacas más reconocidas a nivel mundial por su belleza y calidad son las Yucatecas de Mexico, Las hamacas de San Jacinto y los Chinchorros Wayuu en Colombia, la hamaca Paraguaya en Uruguay y Argentina y las hamacas en red y macramé de Brasil. En Europa la hamaca es valorada como mueble para descansar y articulo tradicional de América, en las ciudades caribeñas es un mueble infaltable en los espaciosos patios interiores o en las salas de la casa.




Desde Hamaquiando invitamos a rescatar la hamaca como mueble tradicional de América Latina, apropiarnos de esta herencia cultural que representa la vida tranquila, el reposo en la actividad cotidiana, la oportunidad de compartir con uno mismo, con la pareja, con la familia y la comunidad, representa un estilo de vida alejado del afán al que estamos malacostumbrados en las grandes ciudades.



Instalación de la Hamaca



La imagen más recurrente relacionada con hamacas es una playa caribeña con dos cocoteros, un mar apacible de fondo y una hamaca guindada, para mucho esto es suficiente para descartar la instalación de una hamaca al interior de la casa. Una idea sin fundamentos si se tiene en cuenta el carácter versátil y maleable propio de este mueble. Los requisitos de espacio para instalar una hamaca son mínimos y con un poco de creatividad es fácil encontrar un buen lugar desde el cual se pueda disfrutar de los placeres de la hamaca.

Con una misma hamaca se puede tener el mueble perfecto para distintas actividades, más estirada para dormir la noche entera o una corta siesta, un poco más doblada para leer o escribir, y con los extremos más juntos se puede tener una cómoda silla para conversar en familia, mecer al niño y hasta comer si se quiere, y no olviden considerar la posibilidad de disfrutar de este mueble en pareja, para esta actividad cualquier posición brinda un abanico casi infinito de opciones.

Como vemos, basta con jugar con la altura de los puntos de fijación y su separación, altos y juntos para la silla, bajos y separados para dormir. Claro que no se van a hacer huecos en toda la casa para las diferentes posturas, basta con encontrar un punto intermedio y jugar con el largo de las cuerdas.
Aspectos a considerar:

Entre más horizontal quede puesta la hamaca se ejercerá una mayor tensión en las cuerdas y en toda la tela en general, reduciendo la percepción de soltura de la hamaca, sin embargo esta posición es recomendada para dormir.

Si por el contrario la hamaca queda muy curva, es decir los puntos de fijación están muy cerca, se hace necesario encontrar una buena posición para descansar, si la hamaca es lo suficientemente ancha se puede usar de manera transversal. Esta posición de la hamaca la hace divertida para juegos de pareja, para leer o ver una puesta de sol.

Tener en cuenta que los materiales de la hamaca presentan cierta elongación, por lo tanto la altura en que fijemos la hamaca disminuirá al ponerle peso.

Las dimensiones de instalación óptimas no existen, el punto óptimo es el que nos dé el máximo confort. Después de asegurarnos de los aspectos básicos de seguridad, como que el nudo quede bien hecho, que el gancho no se salga de la pared o que la pared misma no se nos caiga, encontrar el punto ideal es cuestión de probar diferentes alturas y longitudes. Como regla genera la distancia mínima entre los puntos de fijación debe ser igual al largo de la hamaca sin cuerdas, pero esta regla se puede violar en el caso de tener poco espacio disponible y buscar una mayor altura de los puntos de fijación, con lo cual podemos obtener buenos resultados.

Si la hamaca queda muy cerca del suelo, puede llegarnos frio del mismo, y si estas durmiendo esto se puede convertir en un problema en la madrugada, por lo cual es recomendable mantener un tapete debajo de la hamaca.

Si tienes problemas con la instalación, HAMAQUIANDO recomienda los servicios de un profesional para garantizar la seguridad, comunícate con nosotros.

jueves, 1 de diciembre de 2011

En una hamaca se duerme más sabroso...

El movimiento suave de las hamacas nos ayuda dormirnos más rápido y a alcanzar mayor profundidad del sueño que una cama, según se deduce de un estudio realizado por la Universidad de Ginebra (Suiza). “Desde hace tiempos inmemoriales mecemos a los niños para dormir, y caemos dormidos irresistiblemente en una mecedora”, explica Sophie Schwartz, que asegura que hasta ahora no se había encontrado una explicación neurocientífica a este fenómeno. 


Posición recomendada para alcanzar un buen nivel de confort


En su investigación, publicada en la revista Cell Biology, Schwartz y sus colegas invitaron a una docena de voluntarios adultos y sanos a dormir una siesta de 45 minutos en una cama “clásica”, y otra siesta en una cama en movimiento. Durante cada período de sueño midieron la actividad de su cerebro usando un encefalograma (EEG). Y observaron que en todos los casos había una diferencia importante en las ondas cerebrales. Concretamente, dormir con el balanceo propio de una hamaca aumenta las oscilaciones lentas y los ejes o husos del sueño, que sirven de transición entre el sueño ligero y profundo. Ambos registros están asociados con sueño profundo y una mayor consolidación de la memoria. Además, los individuos que generan más husos del sueño son capaces de tolerar mejor el ruido mientras duermen.

Durante el descanso con un movimiento de la cama, también aumentaba la duración de fase N2 del sueño, un tipo de movimiento de los ojos no-rápido que ocurre a mitad de una noche de sueño reparador. Además, más de la mitad de los participantes expresaron que la cama tipo-hamaca la siesta había sido más placentera.

Ahora queda averiguar si el sueño en hamaca podría ayudar a tratar trastornos del sueño como el insomnio.



fuente: http://www.muyinteresante.es/en-las-hamacas-se-duerme-mejor